Asociación Buscadores de Plenitud

Vivir es un compromiso de nosotros mismos



Asociación Buscadores de Plenitud  Cada una de nosotros  contamos con  diversos recursos conscientes o inconscientes para planificar, gestionar y evaluar nuestro desarrollo y aprendizajes en las situaciones de la vida. En base a estos recursos reaccionamos en la vida.

Nuestros recursos cognitivos crecen con el alcance del lenguaje. El lenguaje es el que nos aporta materiales para percibir el mundo y el entorno.   Cada palabra y cada pensamiento crean las experiencias de tu vida.

 La distinción  alarma / alerta son parte del lenguaje.

Integrar las distinciones es una forma de decir a  tu mente subconsciente: “Me estoy responsabilizando. Soy consciente de que hay algo que puedo hacer para cambiar”. Es el momento en que nos hacemos responsables de nuestra propia educación.

Existen terapias específicas como el coaching ontológico o la psicología que trabaja directamente sobre nuestros esquemas meta cognitivos  enseñándonos a modificarlos, nutrirlos e incorporar nuevos hábitos de formas de pensar y de interpretar las emociones, pensamientos o hechos que vivimos.

Las distinciones es una de las formas con las que se trabaja en este campo. Los terapeutas no trabajamos sobre lo que piensa nuestro cliente (aunque así parezca a veces) sino en el cómo es que piensa, cuál es la estructura que sostiene su manera única de pensar y los pensamientos en sí. El objetivo es que sea el cliente quien gestione esa estructura para potenciar y mejorar su experiencia ontológica de la vida.

Una estructura que nos lleve a pensamientos o emociones que sean facilitadores dentro de nuestra vida. De alguna forma esto es una capacidad de orientar nuestra búsqueda y de encontrar recursos y respuestas adecuadas por nuestros propios medios. Recursos de adaptación a las situaciones  que cambian constantemente en nuestra vida cotidiana y de nuestro mundo interno que también es cambiante, manteniéndonos constantes en las fluctuaciones de lo externo o de lo interno.

Nuestro cerebro ante situaciones de estrés reacciona como los homo sapiens de hace 20.00 años. Aunque ya no tenemos mamuts rodeándonos  haciendo que peligre nuestra vida, de igual forma actúa el cerebro hoy ante la llegada de un sobre del banco donde tenemos la hipoteca, el llamado del jefe/a a su despacho, o el “Tenemos que hablar esta noche” de nuestra pareja: Nuestro cerebro hace saltar la alarma.

Ya pienses que el banco te ha sumado comisiones, o que el jefe/a te va a despedir o que ya hay lio en casa esta noche: Inmediatamente el cuerpo se prepara para huir o luchar…. Porque es a lo que está acostumbrado cuando el cerebro reconoce que has codificado algo como amenazante.

La parte racional de nuestro cerebro nos dice que está todo bien pero la irracional ya se prepara para huir o pelear. Nuestro cerebro no distingue entre mamuts y jefes reales, lo que distingue es lo que TÚ estas decodificando: entiende que tu decodificas lo que está sucediendo como peligro de muerte. El cerebro no distingue entre un mamut y la película que te montaste por recibir el correo postal.

Por lo cual en el desarrollo personal es muy importante comprender este mecanismo que actúa en automático dentro nosotros. Este sistema no es propiamente inconsciente sino que, en el momento de actuar, está fuera de nuestra consciencia. En el trabajo terapéutico  podemos hacer consciente estas inconsciencias y tomar la gestión de las mismas. No ser gestionados automáticamente por ellas sino gestionar nosotros este sistema y sus derivados.  El trabajar sobre las distinciones en terapia, nos permite llegar a estos puntos.


Norberto Ciciaro Villalba (Derechos Reservados)


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