Publicado por: Norberto G. Ciciaro
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Asociación Buscadores de Plenitud Cuando llega a tus manos un cristal o una piedra, es muy importante limpiarlas.

Este procedimiento se puede realizar de diferentes maneras: situando las piedras bajo un chorro de agua corriente (si es una fuente natural mejor); enterrándose varios días en sal marina o tierra; llevándolas al mar o río. Colocarlas 3 días bajo la luz solar o bajo la luna llena o cuarto creciente conforme a la naturaleza de la piedra.

Si una piedra o cristal se rompe no deben despreciarse jamás.

Enterrándose en nuestro jardín, o en nuestras macetas, no solo ayudaran a las plantas sino que, con el tiempo, pueden ir recuperando su fuerza.

Lo podemos hacer también tirándose al mar; sobre todo donde haya acantilados.

Se purificaran, se renovarán y el mar las pulirá. Quizás un día la encuentre un niño, y comenzará de nuevo su beneficiosa labor.