Asociación Buscadores de Plenitud En la naturaleza todo tiende al equilibrio. Los animales salvajes, en su estado puro se reequilibran de manera natural, atendiendo a las necesidades de su cuerpo, si están enfermos no comen o toman alimentos específicos que les ayudará a mejorar. Ellos saben regularse y recargar su energía. Los árboles forman parte de la naturaleza y de la misma forma saben cómo recargar su energía, llevando a cabo sus procesos solo cuando es su momento.

Nosotros como seres humanos también formamos parte de la naturaleza, sin embargo, hemos perdido el contacto con nuestra esencia natural y nos desgastamos continuamente. Si no podemos recargar nuestra energía de manera natural (descansando, alimentándonos o con el contacto con la naturaleza) nuestra mente busca métodos alternativos de recarga y suele ser por “compensación” con otros seres humanos.

La energía entre seres humanos se reequilibra entre sí para atender a la ley natural de equilibrio. Entre personas de nivel (cantidad) de energía similar, ese intercambio apenas es perceptible. El problema surge cuando una persona está agotada energéticamente y para recargar su energía necesita que otra persona le ceda gran cantidad de su energía. A esto lo conocemos como “Vampirismo”.

Cada relación que establecemos con el prójimo, se traduce en un intercambio energético en el que se establecen unos vínculos de energía que fluye de unos a otros y que nos proporcionan mucha más información que la meramente verbalizada. Todos, tenemos impresiones, sentimientos e informaciones de la persona que tenemos delante sin necesidad de haber hablado con ella o de conocerlas a priori.

El vampirismo ocurre de manera natural, todos somos vampiros de todos y es algo que no podemos evitar, aún haciendo reiki u otras técnicas energéticas. El vampirismo forma parte de nuestro proceso natural de compensación y equilibrio.

“La norma es que la energía siempre tiende a compensarse”

Esta tendencia de la energía al equilibrio es lo que hace que el que más energía tiene, done al que menos, y así nuestros campos energéticos se equilibran.

Síntomas como cansancio, pesadez en las piernas y brazos, dolor de cabeza o de articulaciones, no hay emociones asociadas,  sólo es desgaste físico no emocional.