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Asociación Buscadores de Plenitud Para comprender mejor la ley de atracción es necesario entender cómo funcionan las vibraciones. Todo es vibración. Nosotros también somos seres vibratorios. Cuando pensamos, sentimos y deseamos emitimos vibraciones, y alrededor nuestro se crea un campo que nos define energéticamente. La energía funciona al contrario que los imanes. La energía tiende a atraer energías de la misma vibración.

Atraemos hacia nosotros vibraciones similares, de manera que todo: las personas y circunstancias en nuestra vida, son las que corresponden a lo que emitimos.
En consecuencia, para poder cambiar debemos modificar la frecuencia de nuestra vibración.
Esto se logra cambiando los patrones mentales o pensamientos y creencias.

 “Atraes lo que emanas”

Cuanto más alta sea tu vibración y tu trabajo personal (pensamiento positivo, cuidado físico y mental, alimentación,…) mayor será tu capacidad de atraer cosas buenas a tu vida. En cuanto mejores tu vibración personal, mejorarás la vibración de todos aquellos que te rodean. Esta es la forma más efectiva de “cambiar a los demás”. Con sólo mejorar uno mismo, mejoran las relaciones con los otros.

Elevar tu nivel vibración hace que personas, situaciones y relaciones que vibraban con tu antigua manera de gestionar la energía desaparecen y dejan paso a nuevas experiencias más acorde a tu nuevo nivel.  “Como es afuera, es adentro…”