Publicado por: Norberto Ciciaro
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Asociación Buscadores de PlenitudComo mucha gente en este planeta, he nacido en el siglo pasado. Un siglo que se caracterizó porque la humanidad vivió experiencias nuevas casi con constancia: guerras mundiales, genocidios de cifras desorbitadas, liberación sexual, emigraciones masivas,

el desarrollo de las artes visuales, el descubrimiento de los antibióticos, la cibernética, etc, etc, etc. Todo esto, y mas, metidos en 100 años. No me es extrañó entender que se necesitara poner etiquetas a las cosas. Una necesidad de saber donde esta cada cosa y definir su lugar para no confundirse.
Pero compartimentar todo, al final, no nos ayudo a ser más prácticos ni más libres. Simplemente sirvió para saber que "eso" no soy yo y crear más guerras, más genocidios, más segregación, más separación, más de todo.
Antes de que el lenguaje nos ayudara a comprender la múltiple diversidad que existe en nuestro interior y, por ende, en la humanidad toda, pues las etiquetas nos ayudaron a separarnos más, a negar más, a perseguir más, a crear la intolerancia, la radicalidad, la incomprensión. A desvestir a los humanos de su "ser libre", de su dignidad, de su realización y el poder de decidir las formas de lograrlo.
Hace 46 años un grupo de PERSONAS humanas cansadas de los atropellos salieron pacíficamente a las calles a decir: somos, estamos, existimos, valemos!.
Fue el primer orgullo gay. (Que pena que PERSONAS debamos luchar por el reconocimiento de ser quienes somos. Algo que ya la existencia nos da al darnos vida)
A partir de allí las etiquetas (que apenas tienen 100 años) heterosexual, homosexual, gay, lesbiana, bisexual, pansexual, asexual, transexual, intersexual, andrógino, etc. comenzaron a aparecer.
Soy nacido en el siglo pasado. Hay cosas de estas que aún no comprendo pero he llegado a "comprender" que no debo hacerlo. Que simplemente debo "aceptar" que todo es posible y que TODOS tienen derecho a vivir sus posibilidades en esta vida.
He trabajado durante 47 años para aceptar mis posibilidades, vivirlas, construirlas con ensayo y error, amarlas, ayudar a otros a lo mismo.
Hoy puedo decir que estoy ORGULLOSO de mi diversidad, de mi aceptación, de mis posibilidades, de SER HUMANO y aún sigo creciendo (y creyendo) en ello.