Publicado por: Nuria Rodriguez Perez
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Asociación Buscadores de Plenitud Frustraciones de energía, por así llamarlas, son la causa por la cual muchas personas están enfermas o caen constantemente en depresiones, manifestaciones de ira incontroladas, apatía, etc. El reiki nos ayuda a entrar en contacto con las razones anímico-mentales de nuestros padecimientos y a comprenderlas, por lo que en un tratamiento de Reiki es común el llegar a experimentar el llanto, la soledad, la alegría, el enojo, etc. También es común sentir que a veces las cosas empeoran durante un tratamiento cuando existen enfermedades crónicas o bloqueos energéticos fuertes. Tal es el caso de Erik, un señor de 42 años, que además de tener que vivir con una alergia que nadie había podido quitarle, padecía de una molesta sinusitis, con un catarro abundante y frecuente. Un tanto escéptico, llegó a recibir un tratamiento Reiki. En la primer sesión el sintió una profunda nostalgia. Al cabo de unas sesiones más, la profunda tristeza que Erik sentía comenzó a liberarse por medio del llanto estancado (infección del seno frontal). Las abundantes lágrimas eran acompañadas por recuerdos de la infancia en donde Erik pudo experimentar un fuerte enojo por el maltrato que su padre le daba. La forma en que fue tratado ocasiono un fuerte rechazo (alergia) y resentimiento por parte de Erik , los cuales se había guardado por muchos años. Durante el tratamiento, el catarro se agudizó (liberación del llanto y enojo reprimidos: desintoxicación), pero además Erik sentía una fuerte tensión en todo su cuerpo. Las sesiones siguieron y cuando por fin Erik pudo soltar, expresar y comenzar a comprender los sentimientos no vividos (tensión muscular), fue entonces que el catarro comenzó a desaparecer y la alergia se atenuó notablemente. No todos los casos presentan un desbloqueo prolongado y emotivo: hay algunos que en una o dos sesiones pueden liberarse. Sin embargo, el ejemplo anterior nos habla de cómo emociones no vividas pueden llegar a expresarse a un nivel corporal en forma de síntomas como la alergia o el catarro, o en otros casos, como jaqueca, dolor de estómago, infecciones, tumores, miedos, apatía, falta de concentración, frialdad, etc. También nos subraya la importancia de entender a la enfermedad desde un aspecto global. Comprender todo el contexto de la enfermedad, desde su manifestación, su causa psicosomática y la historia en particular del individuo, es un paso necesario para que los síntomas y padecimientos cumplan con su objetivo y desaparezcan.

La enfermedad y el dolor son expresiones naturales del cuerpo en donde este nos avisa que hay un desequilibrio, un descuido que necesita ser atendido inmediatamente, ya sea en el aspecto corporal (ejercicio, alimentación, higiene) en lo mental (actitud o filosofía ante la vida) o en el aspecto emocional (emociones no comprendidas). El reiki actúa a un nivel profundo y nos ayuda a desvanecer estos bloqueos que agravan la calidad de nuestra vida. La enfermedad no es algo que aparezca de pronto, si no es la consecuencia de la falta de contacto con nosotros mismos, de hacer conciencia de nuestros hábitos, y de comprender lo que sentimos, lo que deseamos y lo que somos.

JUAN DOMINGO ACOSTA

MAESTRO DE REIKI USUI TIBETANO