Publicado por: Jose Luis Ciciaro


Asociación Buscadores de Plenitud En esta época en la que hablamos frecuentemente de evitar contagios, de lavarnos las manos, de mantener una distancia prudencial, de taparnos la boca con el codo cuando tocemos o estornudamos, es inevitable para mi la relación con uno de los grandes y mas duraderos contagios que conozco, y de cuyos efectos soy testigo diariamente en las personas que me consultan.

Me refiero al contagio de modelos mentales disfuncionales, que se propagan en las personas y en las familias por generaciones, y que ocasionan frustración, infelicidad y falta de sentido. Esos modelos tienen que ver con la inmadurez emocional, las pocas habilidades de comunicación, la imposición como modo de resolver los desacuerdos y el control y el castigo como la vía preferida para promover determinados comportamientos.

Frente a esto me parece conveniente estar prevenidos y tomar recaudos similares a los que nos recomiendan los epidemiólogos en la actualidad: Por ejemplo:

1- lavarse la cabeza con frecuencia, esto es revisar las creencias, las configuraciones emocionales y cosmovisiones que, muchas veces pasivamente, hemos adoptado.

2- mantener una distancia prudencial de las redes sociales, internet y los medios de comunicación. Son una fuente poderosísima de virus existenciales y paradigmas tóxicos.

Hay modelos mentales disfuncionales que son una pandemia, que no duran un semestre sino varios siglos y que afectan a miles de millones de personas, llevando sufrimiento, apatía y distracción. Además, los distingue una característica muy peculiar: a diferencia del coronavirus, ataca principalmente a los menores de 10 años... ellos son la población mas vulnerable.

Fuente: www.CoachingFamiliar.com